Solo el 13% de los ministerios del Gobierno dominicano son dirigidos por mujeres

Solo el 13% de los ministerios del Gobierno dominicano son dirigidos por mujeres

En República Dominicana la mujer representa el 50.04% de la población y el 64.4% de la matrícula universitaria, pero mantiene un rezago en materia política, económica y social, pese al trabajo permanente de un ministerio de Gobierno y de organizaciones académicas y de la sociedad civil que se enfocan en luchar contra la desigualdad de género.

En la actualidad, el 87% de los 23 ministerios del Gobierno dominicano están dirigidos por hombres y solo el 13% por mujeres, según datos del Observatorio de Igualdad de Género del Ministerio de la Mujer.

Mientras, en 128 viceministerios, el 66.7% son dirigidos por hombres y el 33.3% por mujeres. La misma desventaja se da en las instituciones descentralizadas del Estado, con una relación de 86.3% contra un 13.7%.

Las mujeres solo ocupan el 18.3% de 115 instancias de direcciones en la Junta Central Electoral (JCE), el Tribunal Superior Electoral, el Tribunal Constitucional, la Cámara de Cuentas, la Suprema Corte de Justicia, el Gabinete Ministerial, las Gobernaciones provinciales, el Consejo Nacional de la Judicatura y la Junta Monetaria.

En ese sentido, solo 16.1% de las Gobernaciones provinciales están en estos momentos bajo la responsabilidad femenina, según los datos del observatorio.

De los 4,100 cargos de elección popular escogidos en las pasadas elecciones de 2016, el 64.6% (2,649) está bajo la responsabilidad de los hombres y solo el 35.4% (1,451) de mujeres.

La situación de discriminación se agrava debido a que además de tener el citado 35.4%, las mujeres tienen las posiciones de menor grado de dirección. Por ejemplo, el 91.9% de las subdirecciones en las instancias municipales, en las que ocupan el 88% de las vicealcaldías.

Esta relación de desventaja solo se hace menos estrecha en las diputaciones nacionales, de las cuales las mujeres ocupan el 40%, aunque en el Senado sólo ocupan el 9.4% de las curules.

La escogencia desigual en los puestos electivos se da pese a que, tomando en consideración los datos de la JCE, los votantes convocados a las urnas para 2016 eran 6,765,136, de los que el 50.84% (un total de 3,439,354) eran del sexo femenino.

Las votaciones de 2016 tuvieron la particularidad de ser las primeras en la que concurrieron candidatas mujeres (Minou Tavárez Mirabal y Soraya Aquino) a la Presidencia de la República, aunque la historia política dominicana registra aspirantes que han hecho proselitismo por esa posición a nivel interno de sus partidos, como Milagros Ortiz Bosch o Margarita Cedeño.

En general, la brecha social de género se mantiene en una sociedad que para 2010, según el Censo realizado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), tenía una población total de 9,445,281 personas, de las que el 49.82% eran del sexo femenino (una diferencia absoluta de 32,795 hombres).

La ONE proyecta que para este 2019 la población total se situará en 10,358,320 personas. Las mujeres son mayoría, con un 50.04%, un total de 5,183,977 (9,634 más que los hombres).

La mujer tiene menos espacio social aunque domina la matrícula universitaria. Para 2015 de un total de 480,103 matriculados en las instituciones de formación superior, el 64.4% eran del sexo femenino, según datos oficiales.

“La composición de la población de las Instituciones de Educación Superior (IES), en término de género es de 64.4% para el sexo femenino y el 35.6% para el masculino, lo significa que por cada estudiante del sexo masculino, hay aproximadamente 2 del sexo femenino, siendo la tasa de feminidad de aproximadamente del 181%”, afirma el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) en su último informe.

Pese al avance del sexo femenino en el ámbito profesional, no fue sino hasta julio pasado que la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) tuvo, con la juramentación de Emma Polanco, su primera rectora desde que se fundó la academia, el 28 de octubre de 1538, hace casi cinco siglos.

“Las mujeres tienen un mayor nivel educativo que los hombres. Sin embargo, eso no representa ni mayores oportunidades, ni mejores salarios ni cambios sustantivos en las posiciones de dirección”, plantea el estudio “Las Deudas Sociales del País con Las Mujeres”, del Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (CEG-Intec).

En desventaja laboral

“Se estima que al 2017 la tasa de participación global de las mujeres en el mercado laboral era de 49% por ciento, mientras en los hombres era de 76%, siendo las mujeres rurales las más afectadas (40%) a pesar del crecimiento de la proporción de mujeres que desean formar parte de ese mercado”, dice CEG-Inec, que coordina Lourdes Contreras.

El CEG-Inec, que coordina Lourdes Contreras, resalta el deseo y la necesidad de las mujeres de generar ingresos dado su mayor nivel educativo, lo cual se suma a una reducción en la tasa de natalidad y el aumento de la jefatura de hogar femenina.

El 40.8% de las jefaturas de hogares estaban bajo el dominio de mujeres, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar-2017).

“En el caso del estado conyugal, la mayoría de los hombres jefes de hogares son unidos (47.7%) o casados (26.1%), mientras que el 38.6% de las mujeres jefas de hogar son separadas de unión libre”, afirma la Enhogar-2017, elaborada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) a partir de la consulta a 37,476 hogares, realizada entre el 18 de diciembre de 2017 y el 8 de febrero de 2018.

El CEG-Intec reconoce que en República Dominicana “hay mayor conciencia social del rol de las mujeres en la sociedad, lo que, unido a la permanencia de los bajos salarios y el deterioro de los salarios reales, empuja a que mayor cantidad de personas necesiten generar ingresos para solventar necesidades de las familias”.

Sin embargo, recuerda que según el Banco Central, al 2017, el desempleo sigue afectando más a las mujeres que a los hombres, independientemente de edad, condición socioeconómica, nivel educativo, zona de residencia. En ese contexto, recuerda que en 2017 la tasa de desocupación abierta alcanzaba al 7.8% de las mujeres y el 3.95% de los hombres, mientras que el desempleo ampliado afectaba al 23.4% de las mujeres y al 12.3% de los hombres.

Lamenta, además, que las mujeres continúan asumiendo fundamentalmente el trabajo de cuidado, dado que dedican un promedio de 31.2 horas por semana al trabajo no remunerado, como el cuidado de niños y otras tareas, mientras los hombres solo destinan 9.6 horas. “Esto significa que en promedio el 62% del tiempo que las mujeres le dedican al trabajo es no pagado, en cambio esa cifra se reduce al 21% en el caso de los hombres”, dice.

Lamenta que, a pesar de un mayor nivel educativo, las mujeres perciben un ingreso mensual promedio que representa el 82.4% que el percibido por los hombres. Sostiene que “el Estado tiene la gran deuda de crear y hacer efectivas políticas integrales que garanticen la inserción de las mujeres en el mercado laboral mediante empleos dignos, en igualdad de condiciones que los hombres”.

Otro punto que cuestiona el estudio del CEG-Intec se enfoca en la falta de regulación y garantía de protección de seguridad social en el trabajo doméstico remunerado. Recuerda que el Ministerio de Trabajo reporta que 14.4% de las mujeres ocupadas lo hacen en el trabajo doméstico remunerado al 2015, (unas 232,212 mujeres y 18,063 hombres).

“Este trabajo tiene regulaciones discriminatorias frente a cualquier otro tipo de trabajo, ya que en general está desprovisto de garantías de seguridad social, y no tiene salario mínimo, ni horario definido, ni beneficios laborales”, afirma.

Sostiene que alrededor del 50% de las trabajadoras domésticas ganan RD$6,000 o menos al mes, y perciben un salario 50% menor del promedio del que reciben las mujeres ocupadas.

Vivir bajo violencia

“Desde 2014 República Dominicana se ha mantenido como el tercer país con mayor tasa de feminicidios en la región”, asegura el CEG-Intec. “A pesar del aumento del número de denuncias de violencia contra las mujeres, e intrafamiliar, la respuesta del sistema judicial no ofrece la protección, ni las garantías para preservar su vida, y se emiten órdenes de protección que no siempre son ejecutadas ni reducen el riesgo de perder la vida a causa de la violencia machista”.

Señala que en 2017 se registraron al menos 59,391 denuncias por violencia de género e intrafamiliar y 5,808 por delitos sexuales, “pero la respuesta no se corresponde. La cantidad de órdenes de protección emitidas fue de tan solo 17,148”. Resalta que en 2017 ocurrieron 117 feminicidios que dejaron huérfanos a 105 menores de edad.

“De los agresores, 30 tenían historial de violencia. El 46.1% de las mujeres asesinadas ya estaba en separación al momento de su muerte”. Deplora, además que según datos internacionales, República Dominicana, junto con Haití, son los países con mayor número de víctimas de trata, “y se cree que afecta al 1% de la población”. “Se estima que 11.7% de las mujeres dominicanas de entre 18 y 22 años y el 35.9% de las que tienen entre 20 y 24 años, se casó o vive en pareja desde antes de cumplir 15 años y 18 años”, dice.

Entre enero y noviembre de 2018 en el país se registraron 71 feminicidios íntimos (ocasionados por la pareja o expareja íntima de la víctima), según el Observatorio de Igualdad de Género del Ministerio de la Mujer. Esto arroja una tasa de 1.44 víctimas por cada 100,000 mujeres.

Propietaria de tierras

Un 25% de mujeres son propietarias de tierras, aunque muchas “no son las productoras principales, a pesar de participar en la toma de decisiones y en las labores dentro de la explotación”, afirmó la Oficina Nacional de Estadística (ONE), al difundir el estudio “Medición del Aporte de la Mujer en las Actividades Agropecuarias en República Dominicana”, elaborado con la colaboración y asesoría técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“El levantamiento de los datos posibilitó la identificación de una considerable cantidad de mujeres propietarias con título. Sin embargo, al indagar más sobre la documentación que hace formalmente legal la tenencia de la tierra, fue inquietante saber que muchas mujeres ejercían un derecho seguro sobre su tierra pese a no existir un título formal”, dice el informe.

“De hecho, se constató que lo que fue referido como título correspondía a otro tipo de documento legal, principalmente actos de venta o similares, con un peso legal al menos dudoso respecto al título legal”, agrega.

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