Bacterias comunes en los alimentos

¿Sabías que posible encontrar bacterias en los alimentos que causen un perjuicio a la salud? El consumo de productos contaminados puede generar intoxicaciones que vuelvan incompetente al sistema digestivo. Así, este puede necesitar ayudas farmacológicas para restaurar su función normal. A continuación, te vamos a comentar cuáles son las 3 cepas más comunes.

Ten en cuenta que las buenas prácticas de higiene alimentaria son capaces de evitar muchos sustos. Solamente guardando la cadena de frio, o descongelando adecuadamente los productos de consumo se pueden prevenir muchas patologías causadas por agentes patógenos que ponen en riesgo la salud humana.

¿Qué daños generan las bacterias en el cuerpo?

Lo habitual cuando se consume una bacteria patógena es que esta colonice el tracto digestivo y altere la función normal del mismo. A partir de aquí, pueden producirse náuseas, vómitos, diarreas, dolores, gases e, incluso, situaciones de fiebre.

Esto en cuanto a la sintomatología, pero está claro que el tubo intestinal no será capaz tampoco de absorber y de digerir los nutrientes de forma adecuada, por lo que se experimentarán déficits dietéticos.

La bacteria Bartonella henselae es la causante de la enfermedad por arañazo de gato.

En el peor de los casos, pueden verse dañados otros órganos vitales como el hígado. Algunas bacterias son capaces de generar una hepatitis. No obstante, esta patología suele estar causada por virus que también pueden estar presentes en los alimentos. Así lo evidencia un estudio publicado en la revista Journal of Applied Microbiology.

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3 bacterias comunes que se pueden encontrar en la comida

Te vamos a presentar 3 cepas de bacterias que pueden estar presentes en los alimentos y que colonizarán el tubo digestivo si no se aseguran unas buenas prácticas de higiene alimentaria.

1. Salmonella

Se trata de una bacteria típica de las carnes y de los huevos. Está presente en el intestino de muchos animales y puede transmitirse por contacto con restos fecales de los mismos.

Habitualmente, genera una sintomatología intensa que cursa con fuertes vómitos, diarreas y calambres abdominales. En los casos más graves, puede generar deshidratación y requerir de atención médica.

Es común infectarse con esta bacteria por medio del consumo de mayonesas o de productos elaborados con huevo en época estival. Cuando no se guardan las buenas prácticas de higiene alimentaria, pueden proliferar estos patógenos que se desenvuelven bien a temperatura ambiente, según datos de un estudio publicado en la revista Food Microbiology.

2. Clostridium

Esta bacteria es la causante del botulismo, una patología que cursa con la parálisis progresiva de los músculos del cuerpo humano, y que puede causar la muerte.

Generalmente, se encuentra en los alimentos en conserva que no han sido correctamente esterilizados, como las salsas de tomate. Afortunadamente, es un microorganismo que ha demostrado no resistir bien las altas temperaturas, por lo que la ebullición suele acabar con él.

De todos modos, es importante asegurarse de que los alimentos envasados que adquirimos no han perdido su vacío y que no presentan deformaciones en su exterior.

En el caso contrario, lo mejor es desecharlos en lugar de consumirlos. También es importante respetar las fechas de consumo preferente de los alimentos, sobre todo de aquellos que contienen productos de origen animal.

3. Campylobacter

Se trata de una bacteria que causa enteritis, una patología que cursa con inflamación a nivel intestinal. Es habitual que de ella se deriven cólicos fuertes y diarreas, incluso en ocasiones se puede detectar sangre en heces y episodios de fiebre alta. Todo depende de la cepa ingerida en cuestión y de la cantidad de bacterias consumidas.

Cabe destacar que estamos hablando de un patógeno que puede vivir en el agua o en ciertos alimentos como la carne de ave. El consumo de este último producto crudo resulta altamente peligroso. No obstante, la esterilización de los alimentos y el cocinado completo provoca la muerte del microorganismo, por lo que cesa el peligro.

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¿Todas las bacterias comunes son dañinas?

Yogurt con bífidus.
Tanto el yogur como el kéfir tienen lactobacillus, una bacteria beneficiosa para la función digestiva.

A pesar de que te hemos puesto ejemplos de bacterias que resultan perjudiciales para la salud humana, cabe destacar que no todas resultan nocivas para la salud.

Algunas pueden colonizar zonas del tracto intestinal y generar un beneficio sobre el huésped a nivel digestivo. Incluso, son capaces de afectar positivamente a la función inmune. Te vamos a presentar las principales bacterias buenas para el organismo y los alimentos que las contienen en grandes cantidades.

Lactobacillus

Se trata de un género de bacterias presente sobre todo en los alimentos lácteos que han sufrido un proceso de fermentación. Es habitual encontrarlas en los yogures y en el kéfir.

Cuentan con la capacidad de mejorar la función digestiva y de reducir la incidencia de las patologías intestinales de tipo inflamatorio. Además, ayudan a prevenir la diarrea asociada al uso crónico de antibióticos.

Bifidobacterium

Al igual que en el caso anterior, este tipo de microorganismos son típicos de los lácteos que han pasado por una fermentación previa. No obstante, también se pueden incluir en la pauta dietética por medio de suplementos.

Su ingesta regular es capaz de mejorar el manejo de varias intolerancias alimentarias, así como de evitar el desarrollo de patologías neurodegenerativas a medio y largo plazo. Esto se debe al incremento de la permeabilidad intestinal que generan.

Bacterias comunes en los alimentos, un arma de doble filo

Según lo comentado, puedes ver que existen dos tipos de bacterias presentes en los alimentos: aquellas que generan un perjuicio y las que son capaces de inducir una mejora de la función de ciertos sistemas que componen el organismo. Es esencial evitar el consumo de las primeras y potenciar el de las segundas.

Para lograr este objetivo, has de mantener prácticas higiénicas en lo que a manipulación de alimentos se refiere. También, es importante enfatizar el consumo de lácteos fermentados, incluso se puede valorar la suplementación con dichos microorganismos con el objetivo de generar un mejor estado de salud. Si optas por esta opción, consulta primero con un especialista.

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