Un primer estudio confirma que aguas residuales de un inodoro

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Un primer estudio confirma que aguas residuales de un inodoro diseminaron un brote de coronavirus

Una investigación difundida por la revista Clinical Infectious Diseases parece indicar que fue a través de las heces como se produjo un brote en la densamente poblada ciudad china de Guangzhou, en abril de 2020.

Si bien el SARS-CoV-2 ha sido detectado en las heces de pacientes con covid-19, nunca se había demostrado su transmisión a través de aguas residuales. Ahora un equipo de investigadores chinos llevó a cabo un estudio que, aseguran, provee el primer ejemplo de que el coronavirus se propaga también de esa manera.

En el marco de su investigación, publicada en la revista Clinical Infectious Diseases, los científicos se ocuparon de un brote de covid-19 que se produjo en una comunidad densamente poblada de la ciudad de Guangzhou en abril de 2020. El equipo le tomó muestras de mucosidades de garganta a 2.888 residentes de esa comunidad y recolectó otras más de superficies dentro y alrededor de sus hogares. Los funcionarios ordenaron o pidieron a los participantes que guardaran cuarentena en casa, dependiendo de qué tan cerca vivieran de la primera pareja infectada.

La pareja había visitado el 27 de marzo y el 3 de abril un mercado en el que se encontraba en curso un brote de covid-19. Poco después ambos fueron diagnosticados con el coronavirus.

Entre el 5 y el 21 de abril, seis personas que vivían en un edificio separado pero adyacente al de la pareja dieron positivo al coronavirus. Los autores del estudio entrevistaron a los residentes y descubrieron que no habían visitado el mercado ni tenido contacto con los dos primeros casos.

Más tarde se descubrió que una tubería de alcantarillado conectada al inodoro de la vivienda de la pareja infectada, que corría a lo largo de la pared fuera de su edificio, tenía un agujero de 100 centímetros cuadrados. Los investigadores vertieron agua en ese inodoro y encontraron que el líquido salía por el agujero a un callejón, pasaba por cinco desagües cerca del edificio y llegaba justamente a la entrada de los edificios donde vivían los casos secundarios.

Tras esto, examinaron la composición genética de las muestras de coronavirus. Descubrieron que los virus encontrados en el inodoro y en las suelas de los zapatos de la pareja coincidían con los que habían infectado a los casos tres y ocho. También estaban en las aguas residuales de los casos secundarios. Los otros casos llevaron el virus a sus hogares a través de sus zapatos y neumáticos de bicicleta, cree el equipo.

La evidencia anterior sugiere que las personas infectadas con el coronavirus probablemente lo excretan, en particular cuando comienzan sus síntomas. En ese sentido, el equipo remarcó que hubo lluvias cuando la pareja mostró síntomas de covid-19 por primera vez.

Al reconocer las limitaciones de su estudio, los autores destacaron que no podían proporcionar una prueba definitiva de que las aguas residuales causaran el brote, aunque esa explicación les parece la más probable. Asimismo, subrayaron que los hallazgos resaltan la importancia de administrar correctamente las aguas residuales, particularmente en áreas densamente pobladas y donde las medidas de higiene y saneamiento sean deficientes.

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