Canadá definirá hoy su nueva flota de submarinos: Alemania vs. Corea del Sur
El primer ministro canadiense, Mark Carney, se encuentra en Halifax para realizar este lunes, 6 de julio de 2026, el anuncio oficial sobre la elección del ganador para el Proyecto de Submarinos de Patrulla de Canadá (CPSP). Esta decisión es uno de los contratos de defensa más importantes en la historia reciente del país, con un valor estimado que supera los 100.000 millones de dólares.
El contexto de la decisión
El Gobierno de Canadá busca reemplazar su envejecida flota de submarinos clase Victoria con hasta 12 unidades nuevas de propulsión diésel-eléctrica. La selección final se ha reducido a dos competidores internacionales de alto perfil:
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ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), de Alemania: Presenta su diseño Tipo 212CD, enfocado en una integración profunda con los estándares de la OTAN, capacidad de permanencia bajo el agua por periodos prolongados y una construcción con materiales amagnéticos para mejorar el sigilo.
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Hanwha Ocean, de Corea del Sur: Propone su clase KSS-III, destacando una mayor potencia de fuego, una trayectoria de entrega más rápida y un sólido historial operativo.
Claves del proceso
El gobierno ha adoptado una estrategia de «el ganador se lo lleva todo» (winner-take-all), descartando la opción de dividir el contrato para evitar sobrecostos operativos y logísticos. Según fuentes oficiales, los criterios de evaluación se han ponderado de la siguiente manera:
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Sostenibilidad (Mantenimiento a largo plazo): 50% (el factor más crítico).
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Plataforma tecnológica: 20%.
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Costos financieros: 15%.
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Alianzas estratégicas y económicas: 15% (fomento a la industria y empleo local).
¿Por qué ahora?
El anuncio se produce justo antes de que el primer ministro Carney parta hacia Ankara, Turquía, para participar en la Cumbre de la OTAN. La urgencia del gobierno canadiense por definir este contrato forma parte de un compromiso mayor para elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para 2035, respondiendo a las nuevas exigencias de seguridad colectiva y la necesidad de proyectar poder en el Ártico y el Indo-Pacífico.
Aunque la competencia ha sido intensa y ambos contendientes han realizado esfuerzos de última hora para mejorar sus ofertas, la decisión final marcará un punto de inflexión para la modernización de la Marina Real Canadiense durante las próximas tres a cinco décadas.


