México advierte que el «diseño geopolítico» de EE.UU. es una sentencia de muerte para el libre comercio
En opinión del secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, el «diseño geopolítico» del comercio global impulsado EE.UU. a través de prácticas proteccionistas devendrá en la desaparición de la así llamada era del «libre comercio», que será reemplazada por la imposición selectiva de aranceles, tal y como hace Washington ahora mismo.
«La época de libre comercio está llegando a su fin. Significa que vas a pasar de esa hiperglobalización –que, esencialmente, era el fin de la historia, el libre comercio– a un nuevo sistema donde vas a reinstalar aranceles diferenciados, dependiendo de dónde produzcas.
Es un diseño geopolítico», afirmó el alto funcionario en una entrevista concedida este miércoles al diario La Jornada.
En sus palabras, el mundo atraviesa «una transición mayor del orden comercial y, en general, del orden económico global», lo que se traduce en la convergencia de múltiples factores que, a menudo, se comportan de manera impredecible, en buena medida, porque se han abandonado las reglas que rigieron las relaciones comerciales con la Casa Blanca durante las últimas décadas.
Tratados en vilo
Ebrard ilustró las consecuencias prácticas de este enfoque, al referir que la continuidad de los tratados comerciales vigentes entre EE.UU. y otros países –incluido el T-MEC, cuyas negociaciones encabeza–, está seriamente comprometida.
«Washington tiene 14 tratados comerciales, 13 en una procesión funeraria, y el de nosotros y Canadá, digamos, tiene problemas de salud serios.
Pero no estamos sin conciencia, estamos en el hospital.
Pero, ¿cómo va a remplazar EE.UU. esos 13 tratados? […]. Este año tenemos que llegar a despejar muchas de estas dudas, si no es que todas», valoró.
De acuerdo con legalmente establecido, el venidero 1 de julio, los Gobiernos de México, EE.UU. y Canadá deberán anunciar si están de acuerdo con prorrogar por 16 años el tratado de libre comercio firmado en 2020.
Si no se alcanzan consensos, el acuerdo entrará en una fase de revisiones anuales que, eventualmente, podría conducir a su extinción.
Pese a que, como Ottawa, respalda la extensión del pacto comercial, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha dicho que la principal traba la constituye la pretensión de la parte estadounidense de asegurarse la mayoría de las reglas de origen –obligación de los socios de adquirir las mercancías del país que ostente la regla–, lo que a su juicio constituye una prebenda injusta, pues atenta contra la libertad comercial de las otras dos naciones.
Por su parte, el mandatario estadounidense, Donald Trump, denostó en público el T-MEC, al afirmar que EE.UU. no necesita «nada» de lo que México y Canadá producen. «No necesitamos sus carros […].
No necesitamos su energía
. No necesitamos nada de lo que ellos tienen», aseveró.
Desde su punto de vista, ese tratado solo es bueno «por una razón»: que el propio texto otorgaba el derecho a acabar con él.


